“Mi Confrontación con la Docencia”

La Aventura De Ser Maestro

El “espíritu de servicio” es algo que siempre tuve desde pequeño, en mi familia siempre se nos ha enseñado a que “todos ocupamos de todos”, y que “el que no vive para servir, no sirve para vivir”. Fue por eso que en actividades cotidianas, escolares y trabajos he hecho lo mejor de mí para servir a otras personas. Debido a esto pensé en ser profesor, ayudar a otros a conocer cosas, entender la realidad y compartir juntos experiencias.

Como profesor, uno siempre tiene algo qué contar, pues el trabajar con personas (y no con máquinas, a diferencia de otros oficios), inevitablemente requiere que adoptemos estilos diversos a la hora enseñar; las generaciones cambian día a día, mes a mes, año con año, y por eso mismo, nosotros tenemos que identificar las características de nuestros alumnos y a partir de ahí… actuar educativamente.

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Estudié en el Centro de Actualización del Magisterio en Zacatecas la licenciatura en Educación Secundaria con Especialidad en Biología, por tener una inclinación hacia las Ciencias Naturales, siempre he estado cerca del campo, de las montañas, de la naturaleza, me gusta la aventura, y fue en la secundaria cuando comencé a entender los procesos biológicos que permitieron la evolución de la vida. Fue así que opté por esta especialidad.

Cuando era alumno del CAM, mi asesor asistía a observar mis clases y después de finalizar la sesión nos poníamos a discutir los “pros” y “contras” de mis acciones docentes. Ahora, que tengo 4 años egresado, y que estoy de manera real y consecuente ante varios grupos, soy yo el que tengo que “mirarme” durante y después de la clase o jornada para determinar qué tan productivo fue el trabajo.

Algo que me define a mí, es que preparo con anterioridad las clases que vaya a tener; me gusta repasar el tema y armar una secuencia breve de lo que estudiaremos (esto es aparte de la planeación o secuencia didáctica). Otras veces, suelo hacer un resumen del tema y anotarlo en mi cuaderno, de ahí realizó anotaciones en el pizarrón, y os alumnos lo puedan tener en sus cuadernos como apuntes, pues sintetizo la información e incluyo dibujo, diagramas, etc.

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Otro elemento que considero importante para mí, es el tiempo. El tiempo es muy importante dentro del aula. Es un factor determinante en la práctica docente, pues  nos dicta el modo en el que articularemos nuestras actividades. Por lo mismo, trato de centrar mis acciones lo más posible en la enseñanza. Si bien, el pasar lista al grupo es algo que se debe realizar diariamente, el trabajar con grupos pequeños permite saber quién estuvo en la clase y quién no, y el tiempo que se puede consumir en el pase de lista, lo uso mejor en mostrar a los alumnos el objetivo de la clase, la competencia a desarrollar.

Soy un profesor que me gusta mucho ver videos, películas, documentales, y siempre estoy en busca de temas nuevos y novedades en páginas de internet. Debido a esto, conozco temas actuales que relaciono con las asignaturas que doy, para ofrecer información actualizada. Por ejemplo, hace años vi el caso de una niña que nació con 4 brazos y 4 piernas, busqué información sobre ella y lo incluí en clases de biología en temas sobre mutaciones; en otra ocasión veía un documental sobre un edificio que hicieron con botellas de plástico, consulté más sobre este edificio llamado EcoARK y lo estudiamos y analizamos sobre la importancia del reciclaje, la contaminación, etc. Considero que estas acciones (el incluirle información actualizada y diversa), ayuda a capturar el interés de los alumnos y a partir de ahí les relaciono el tema que propone el plan de estudio de la asignatura; solo que debemos de planear bien la actividad, saber cómo lo haremos, en qué momento, y qué tanto podemos trabajar con esa “información extra” para no atrasarnos en nuestras planeaciones semanales o semestrales.

ImagenTambién, en ocasiones descargo documentales sobre Darwin, sobre el Sol, sobre El Calentamiento Global, solo por mencionar algunos, y los analizamos a fondo, lo que se dice, lo que vimos en clase, y más que nada, que los alumnos reflexionen y establezcan sus posturas respecto al tema a tratar.

Regularmente después ver algún documental y después de haber discutido a nivel grupal, les pido que elaboren un ensayo de dos cuartillas como mínimo, y que le pongan un título propio, personal, esto para que los alumnos vayan desarrollando la autonomía en sus ideas y trabajos. Cuando me entregan los escritos, los leo de inicio a final y les reviso la ortografía (lo cual se les informa a ellos antes de realizar el trabajo, los puntos que se evaluarán); les escribo recomendaciones, comentarios, y les indico que guarden sus ensayos, para que si en el primero tuvieron 40 errores de ortografía, en el segundo tengan menos, y así cada vez se vayan haciendo más conscientes a la hora de redactar.

ImagenEsto de presentarles información a los alumnos por parte mía es debido a que ellos no llevan libro de apoyo, entonces con lo que ellos consultan (una tarea breve sobre un tema), algunas fotocopias de una parte de un libro, algún video, etc., todo eso es nuestra materia prima, lo que el alumno tratará de aprender y yo de enseñar.

Respecto al nivel de orden o disciplina en el aula, sin ser estricto o gruñón, los alumnos respetan mi clase. Soy cordial con ellos y ellos conmigo, bromeamos un poco, sobre todo cuando el tema siento yo que les resulta pesado, difícil o muy abstracto. Menciono “siento”, porque considero que un maestro debe sentir, de tener el llamado “tacto pedagógico”, y si se trabaja con personas esto es importantísimo, porque los alumnos se dan cuenta si uno como maestro los aprecia, los entiende, los ayuda.

También, como maestro algo que me preocupa es el estado de nuestras escuelas y lo que verdaderamente ofertamos. Es vergonzoso estar en el nivel medio superior y que un alumno no conciba lo que es una célula; se sabe lo que es, que están en todo el cuerpo y los organismos vivos, pero eso está de manera abstracta, muchas veces el alumno no comprende que él mismo las tiene en su interior, al igual que un árbol, un tomate u otro animal. Y esto es causa a que muchísimas escuelas no cuentan con laboratorios, con microscopios, y lo materiales que se ocupan. Entonces, se nos exigen actividades experimentales, pero no tenemos laboratorio ni microscopio. No es que solo me quiera quejar de la situación, pero pues a veces uno se da cuenta de los errores que nos competen como maestros (y quizás sean muchos) pero también hay que reconocer y mostrar los que están fuera de nuestras manos y sin duda entorpecen el logro de los objetivos educativos.

ImagenSoy un profesor reflexivo, que cree que en la observación de nuestra práctica está la clave para avanzar en la educación y que es necesario potencializar la discusión entre colegas para nutrirnos de experiencias que nos mejoran indudablemente.

Confrontándome con la escuela

Cuando egresé del bachillerato dos carreras se apuntaban en mí como opción de estudio, ser Ingeniero en Comunicaciones y Electrónica o ser Profesor de Secundaria con Especialidad en Biología. Presenté mis exámenes de ingreso y en la dos escuelas quedé, así que tuve que elegir qué estudiar, decidiéndome por ser profesor. En cuatro años que duró la carrera, viví muchas experiencias que conservo en mi gaveta personal y me han hecho sentir la docencia como una actividad humana altamente gratificante.

Sostuve una buena formación, con maestros que se esforzaba para que nosotros nos convirtiéramos en los profesores conscientes de la realidad que vive nuestra educación, y por ende, educáramos con firmeza y con humildad.

ImagenEl estar en la escuela de manera académica (leyendo bibliografía, exponiendo, compartiendo ideas) y luego asistir a jornadas de observación y práctica docente, fue fraguando mi estilo docente (el cual aun se sigue moldeando según las circunstancias y las nuevas experiencias).

Regularmente mis maestros me observaban cuando “practicábamos” con alumnos de secundaria; al finalizar la clase, me cuestionaban sobre cómo me había sentido, lo que había hecho bien, lo no tan bien, y lo malo; más todo no quedaba ahí (había maestros que nos ayudaban a mejorar nuestro desempeño docente y otros que sólo nos evidenciaban lo malo, pero no decían “cómo hacer las cosas mejor”.

Ya en el último año de mi carrera, que fue realizar el servicio, lo cual significaba estar más de cerca de la escuela y con más grupos que en las jornadas de prácticas. Esta situación permitió sentirme más profesor, encontrar cosas del comportamiento de los alumnos que antes no veía, reconocer más mis debilidades y fortalezas.

En la actualidad, como compañeros tengo personas que han salido de carreras diferentes a la docencia, como ingenieros, abogados, psicólogos, y es interesante discutir con ellos su percepción de la escuela y de la enseñanza, ya que todos ellos reconocen que poseen los conocimientos de la especialidad o área de su carrera, pero saben que necesitan dominar cosas como la disciplina; pero en lo que batallan más es en cómo articular sus clases para que los contenidos sean atractivos y significativos para los alumnos. Veo en ellos que se “estresan” porque no logran hacer práctico lo que el programa de estudios de su materia les indica (si hasta los que somos profesores, algunas veces se nos dificulta, que llevamos materias de pedagogía y más, con mayor razón ellos).

Pero un problema serio en lo que es nuestra educación, es el impartir materias que no dominamos, por “x” motivo, no estamos adentrados en su naturaleza epistemológica. Por ejemplo, yo soy licenciado en educación secundaria con especialidad en biología; trabajo en una preparatoria e imparto las materias de biología, química, geografía, agroindustrias, ciencias de la salud.

En la materia de agroindustrias se ven procesos de transformación de alimentos como la leche, la carne, etc.; el programa dice que los alumnos deben de saber hacer chorizo, jamón, queso, y muchos productos más, hacer las pruebas fisicoquímicas de los alimentos ya elaborados y que estén libres de contaminantes…

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Cuando me dijeron, “usted maestro va a dar Agro”, yo me quedé, ¿y eso qué es? Me explicaron que hacer chorizo y bla bla bla, y yo dije que nunca había hecho eso; me informaron que tenía que matar un puerco y hacerlo producto consumible,… pensé, “no mato ni las moscas, menos un puerco”; y así me hice maestro de Agroindustrias. Con el tiempo me mandaron a cursos en otros planteles, con maestros de ahí mismo, que eran Ingenieros Agroindustriales y aunque me ponía atento a saber los procesos que se tenían que hacer, siento yo que mi enseñanza es limitada en esa materia simplemente por el hecho de que no estudié eso.

Yo me cuestiono, ¿De quién es problema lo anterior? El gobierno dice que no hay dinero, que no puede sostener el pagar a muchos maestros para que den una sola materia, pero entonces yo digo, ¿Cómo se espera el gobierno que la educación mejore su nivel (que los alumnos estén mejor capacitados y sean mejores ciudadanos) si los maestros imparten materias para las que no se prepararon?

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Los maestros de secundaria trabajan en primarias, los de secundaria en preparatoria, y así sucesivamente. Creo que el hecho de que las autoridades piensen que todos los maestros estamos en el “mismo canal”, es un tremendo error del tamaño Texas. Se nos cita a un curso y se cree que todos los maestros entendemos perfectamente lo que se nos informa; yo he escuchado comentarios donde me dicen… “yo no sé de lo que me hablan, que secuencia didáctica, que contextualice, que los modelos de aprendizaje, etc.” y la charla del ponente sigue pero es poco lo que se rescata… desgraciadamente esta es la verdad.

El papel actual de la escuela en México es similar a los resultados de una fábrica desorganizada, muchos trabajan, pero se avanza poco debido a la misma desorganización. Se necesita que alguien con estudio y conocimiento tome la iniciativa y guie la mejora; que nosotros los maestros nos propongamos trabajar cuidadosamente un día, un semana, un mes, un semestre y después el año completo. Poco a poco, se verán los resultados. Porque dicen “los niños son los que rescatarán a México de los vicios y la violencia que tiene en la actualidad”, pero cómo van a hacer esto posible, si cada vez les enseñamos menos, cada vez las pruebas y sistemas de evaluación son más a favor de que ellos atinen la respuesta.

Y así me la llevaría escribiendo más, tratando de argumentar mis ideas sobre la escuela, sobre mi trabajo, pero es tiempo de cuestionarme ¿y por qué sigo trabajando de esto? Quizás la respuesta más lógica sería decir que porque esto estudié, pero no, va más allá, porque para mí es un trabajo gratificante; ver el rostro de un alumno cuando aprendió algún conocimiento, cuando pudo realizar alguna actividad, cuando me discute y me problematiza él a mí, cuando no entiende y se aprecia que quiere salir del bache en donde está, son momentos que otro trabajador de otra área no entenderá, pero deja el alma llena de un sentimiento de grandeza personal.

A mí me gusta ser abierto con mis alumnos, hablar claro, relacionarles el conocimiento con las situaciones cotidianas, me gusta escucharlos, aconsejarlos, y aunque no todos responden igual, yo sigo tratando de ganarme su confianza, porque sé que si los alumnos sienten que su maestro es empático con ellos, éstos se conectan mejor a la clase sin tanta necesidad de motivarlos con otras técnicas como el estímulo-respuesta o el autoritarismo. El desarrollarme con estudiantes que se encuentran en una edad entre los 15 y 18 años hace más entendible las cosas debido a la maduración cognitiva que se da por la edad.

ImagenSigo dentro de este mundo que es la escuela y dentro de esta aventura que es ser maestro porque cada día que pasa es una oportunidad de mejorar el mundo, porque reconozco la importancia que mi profesión tiene para la sociedad, es por eso que decidí inscribirme en esta especialidad de competencias docentes para mejorar mi percepción y ofertar mejores oportunidades a los alumnos que pasen por mi enseñanza.

Escrito por Daniel Enríquez Robles.